Historia - Radio Tsinaka 104.9 FM

Historia

En 2012 se integra el colectivo Yoltajtol, en español, habla del corazón. Este
colectivo se formó por jóvenes de San Miguel Tzinacapan, Cuetzalan y
comunidades cercanas, fueron estudiantes, hijos e hijas de campesinos, profesores e intelectuales de las comunidades. El objetivo que unía a estos
jóvenes fue mostrar las costumbres de sus comunidades desde la
autorepresentación.

Los inicios de Yoltajtol están en un diplomado sobre múltiples herramientas de comunicación impartido por la organización Ojo de Agua Comunicación que tuvo por sede la cooperativa Tosepan Titataniske. Durante ese mismo año comenzó a saberse de proyectos mineros e
hidroeléctricos en la zona, la mina de Grupo Frisco en el municipio de Tetela de Ocampo, el proyecto de una hidroeléctrica de la empresa Comexhidro en el río Ajajalpan en el municipio de Ahuacatlán, las exploraciones de la empresa canadiense Almaden Minerals en el municipio de Ixtacamaxtitlán (Poder, 2014). Claro está que para entonces no había trabajos periodísticos al respecto y mucho menos información por parte de autoridades y de empresas. En ese mismo año comenzaba a gestarse las movilizaciones en contra de “Los proyectos de muerte” en la Sierra Norte de Puebla, prueba de esto es la conformación del Consejo Tiyat Tlali, una red de organizaciones que trabaja en diferentes ámbitos para la “defensa del territorio y la vida”. En consecuencia y teniendo a la mano las herramientas necesarias, Yoltajtol decide producir cápsula radiofónicas sobre las afectaciones que este tipo de proyectos acarrean. Se produjeron dramatizaciones en náhuatl y español con la idea de ser transmitidas en la radio indígena de Cuetzalan XETZ. ¿Por qué
radio? ¿Por qué dramatizaciones? La intención era hacer llegar el mensaje a las personas de las comunidades y la radio es un formato de comunicación
inmediato. Las dramatizaciones es un recurso que se utiliza para hacer
familiar cualquier tema. Las cápsulas versaban sobre; compra de terrenos, la
forma de extracción de oro a partir de minería a cielo abierto, desplazamientos
de otros pueblos como Zacatlán, consecuencias de la minería en el medio
ambiente y el uso que se le da a la electricidad que se produce en las presas
hidroeléctricas. La respuesta de la radio XETZ en principio fue afirmativa, “nos la pasamos
esperando a que se transmitieran nuestros audios y nada”, comenta un
radialista. Se había mandado a revisar a la Comisión de Derechos Indígenas,
institución gubernamental a la que pertenece esta radio y finalmente se
excusaron diciendo que el material no cumplía con la línea editorial, además, al parecer, “la información que se presentaban no estaba corroborada y por lo
tanto no podía ser difundida ampliamente porque generaría desinformación”. Sin embargo, por parte de los jóvenes de Yoltajtol seguía la necesidad de
informar sobre las problemáticas. De modo que, por medio de su relación con
la organización del diplomado consiguieron prestado un transmisor en junio
del 2012. El objetivo fue seguir explorando el formato de comunicación
radiofónico y por supuesto informar sobre la problemática que los proyectos
mineros e hidroeléctricos acarrearían a la región.

El préstamos del transmisor y la instalación de la radio -sin nombre en ese
entonces- fue un suceso que se relata con mucho entusiasmo “no dormíamos
de la emoción”, “el transmisor se prendió y no volvió a apagarse” -comentan
integrantes de Yoltajtol-. En las anécdotas de integrantes de este colectivo se
menciona continuamente lo novedoso que resultaba tener un medio de
comunicación propio y ser escuchados, escuchadas. Todo era una continua
experimentación; lo técnico, los formatos radiofónicos, las responsabilidades
implicadas con las comunidades, la forma de organizarse desde lo interno, “éramos muy inocentes”, afirman. Al inicio no se conocía el alcance territorial de la señal, si bien transmitían a 60
watts de potencia, el alcance difería por las características del terreno donde
los cerros y el clima interrumpen la señal. Hasta la fecha se usa la expresión
“de San Miguel hacia abajo se escucha la Radio Tsinaka”. Las peticiones de
música y solicitud de mensajes se hacían llegar de manera personal o
mandando a los niños y niñas con papelitos que contenían el mensaje. Uno de
los integrantes del colectivo tomó una estéreo de pilas y con la determinación
de saber hasta dónde se escuchaba la radio comenzó a caminar “hacia abajo” siguiendo la transmisión, inició a medio día y “se acabó la pila y fue llegando
como a las 6:00 de la tarde” relata otra integrante de Yoltajtol. Fue hasta
meses después, con el incremento del uso del celular -que comenzó a
utilizarse el mismo año que la radio- que pudo inferirse el perímetro de la
señal por los mensajes que llegaban a la radio. Esa primer radio “sin nombre” se instaló a manera de prueba en casa de una
de las integrantes del colectivo, posteriormente se instaló en una casa
prestada frente a la primaria de San Miguel Tzinacapan y finalmente se
estableció en una casa a una cuadra del centro pueblo. Al interior del colectivo
se tenían muchas discusiones sobre “cómo debía ser la radio”, “su utilidad”, en resumen, su posición política, desde entonces dejaron en claro que no
harían proselitismo político partidista, no trabajarían con empresas
hidroeléctricas o mineras y que se hermanarían con movimientos en defensa
del territorio y movimientos indígenas como el EZLN (Ejército Zapatista de
Liberación Nacional) y el CNI (Congreso Nacional Indígena) a nivel nacional y
la UNITONA (Unidad Indígena Totonaca Náhuatl) a nivel regional.


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